viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Preparados...?

Con los billetes de avión recién sacados, los preparativos del viaje están en su fase final. Unos preparativos que comenzaron hace ya muchos meses, técnicamente podríamos decir que por diciembre del año pasado, y que hoy, a falta solo de siete días para volar, todavía nos han ocupado todo el día.

A mitad de camino entre el inmovilismo y el perroflautismo, este viaje refleja tal vez cómo somos. Igual que somos capaces de dar el paso de arrancar esto sin pensar que estamos locos, tampoco vamos dejando todo a lo que surja. Las vacunas de la entrada anterior son un ejemplo. Si el médico del servicio de Sanidad Exterior nos las recomendó, nosotros a pincharnos inmediatamente. Es cierto que no todo lo que nos dijeron allí tenemos intención de aplicarlo. No sé cómo desembocó ahí la conversación, pero uno de los enfermeros que nos pinchó nos contaba que un método para defenderse de un león era meterle el puño en la garganta, lo que le provoca al animalito unas náuseas que parece que le llevan a soltarte. 

De la primera época de preparativos recuerdo sobre todo el ahorro. Al tomar la decisión y para intentar ahorrar lo antes posible el dinero que habíamos calculado, cambiamos nuestros hábitos para prescindir de lo superfluo. También creo que en esta etiqueta de lo superfluo volvemos a caer en un terreno intermedio. Prescindimos prácticamente del todo de comprar ropa y calzado, de la peluquería -ambos-; redujimos al mínimo las comidas y cenas fuera de casa y remplazamos marcas de alimentos por productos equivalentes más baratos. No todos los "sacrificios" tenían la misma repercusión en nuestro ahorro pero todos ayudaban a trabajar la predisposición. Cuando sabíamos que todavía faltaba bastante para comenzar el viaje cualquier cosa que nos hacía más presente nuestro objetivo nos mantenía la ilusión viva.

Los preparativos para esta experiencia son de lo más variado. Tienes trámites de la importancia de salir ordenadamente del trabajo o alquilar el piso en el que has estado viviendo. Hay cosas tan triviales como buscar información por internet o descargar guías de viaje digitales. Tienes que buscar dónde dejar guardados el coche y las motos. Y prepararte para que alguien los venda si en algún momento su valor en dinero es mayor que su utilidad a la vuelta. La mayoría de estas cosas no son divertidas, salvo que le enseñes el piso a un japonés y te pida permiso para "probar" la bañera y acto seguido se meta vestido -pero descalzo, al menos- para asegurarse de que es de su talla. Y es que alquilar un piso a extranjeros sí que enriquece tu anecdotario. Aprovecho para agradecer a Matías, el conserje, su ayuda cuando estábamos a la caza del inquilino ideal. Y no fue fácil: japonés, italiano, portugués, holandés, árabe -de Arabia, de donde son los árabes-, inglés... ¡Ah! ¡Y una pareja española!

Entre todos estos trámites hemos comprobado que la mayoría de los nombres de los documentos están muy bien puestos: El carnet de alberguista es un carnet, el libro de familia es un libro... Aunque hay algunas excepciones: El carnet de conducir internacional es un libro. Y el tamaño sí importa cuando tienes que llevar pasaportes, carnets de conducir, documentación de buceo... Y todo -o más bien, casi todo- con original y copia, preparados para cualquier pérdida de la documentación.

Tal vez lo que más tiempo nos ocupó fue prepararnos para sacar el título de Divemaster -algo así como un monitor de buceo- porque tuvimos que pasar unos cuantos fines de semana por Calpe. Como estábamos en plena euforia ahorradora, aprovechamos para dormir en el albergue del centro de buceo y cada fin de semana que bajábamos era como una pequeña mudanza: ropa de cama, comida, menaje... Incluso nuestros pequeños electrodomésticos, como el microondas, la plancha (la de cocinar, claro) y la Nespresso. Porque una cosa es ahorrar y otra muy distinta sufrir. Es curioso que el coche iba cargado de todo menos de los trastos de buceo. Es lo bueno de volver a ser alumno, que te prestan todo el material en el centro.

Un protagonismo especial dentro de los preparativos tiene el equipaje. ¿Qué llevar para un viaje tan largo y por tantos sitios de climas tan distintos sabiendo que hay que cargar con él? Es un tema suficientemente importante como para dedicarle una entrada aparte...

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