Mientras esto se escribe (no mientras se publica, que eso depende de cuándo encontremos una red WiFi) navegamos en el ferry de Las Palmas a Tenerife. Es el único barco que nos ha aceptado de momento lo que no es decir mucho, claro está, porque vamos con nuestro billete de pasajeros. Visto lo estancado del ambiente del puerto de Las Palmas hemos decidido movernos para buscar otras alternativas mientras sale la regata. Y si allí tampoco encontramos nada, al menos habremos subido al Teide.
En Las Palmas dejamos, de momento, a Bernat con posibilidades de embarcar mañana y a Edu que nos ha acogido en su casa estos dos últimos días. Edu ha sido, aparte de generoso, el broche final a la colección de gente interesante que hemos conocido en Las Palmas. Generoso porque no solo nos ha acogido en su casa sino que también nos ha dejado su Honda Shadow con la que fuimos mirados con curiosidad por todo el mundo en el puerto y la que nos llevó a conocer los barrios de Triana y Vegueta. Además de lo material, Edu ha compartido muchas de las historias acumuladas en sus 70 años de vida, algunas de las cuales le convierten en un personaje muy singular. Esta mañana nos hemos despedido de él cuando iba a impartir sus clases de informática en el centro de mayores y ya se nos hace lejos cuando nos vimos por primera vez el domingo por la mañana en una terraza. El encuentro, esta vez, no fue casual. Edu es padre de un buen amigo. Y desde aquí les damos las gracias a ambos, una cosa más que les une.
Seleccionar entre todas las historias que nos ha contado un hombre que estuvo en su infancia en la cárcel con sus padres, que dirigió un sindicato clandestino durante la dictadura y cuyo pecho emite sonidos metálicos no es sencillo. Pero probablemente no se nos olvide nunca el valor de su madre que, en aquellos años en que se derrochaba tanta tolerancia como cultura, tuvo cuatro hijos con cuatro padres diferentes y a todos les dio el nombre de cada padre y el apellido del que fue su único marido. A todos, menos al pequeño, porque el nombre que le hubiera correspondido no pasaba el corte.
En la isla dejamos también atrás a Lisbeth, su familia y sus barcos. Pero, sobre todo, a Lisbeth y sus LEDs. Gracias a ella y a su negocio, que lleva la luz a la gente de los barcos, pudimos disfrutar de un día de recaderos por los polígonos de la isla. Nunca habría pensado que el carnet de conducir nos hubiera brindado una oportunidad como esa. Luego nos quedamos nosotros con el coche un día más y aprovechamos para movernos por la isla. Vivimos en nuestras carnes los cambios de clima que hacen que los lugareños digan que la isla es un continente en sí misma. Pasamos de la suavidad de Las Palmas a sacar casi toda la ropa de abrigo que llevábamos para subir al Roque Nublo (¿en qué billete salía esta piedra?) y de ahí al calor de las dunas en el sur. ¡No hay forma de mantener una mochila ordenada con esos cambios tan bruscos!
Enamorados de las dunas, a punto estuvimos de dormir allí pero la noche prefirió la lluvia a nosotros y fue el coche quien nos dio cobijo. La que hubiera sido nuestra primera noche en un hotel de mil estrellas acabó aparcados junto al faro de Arinaga.
Ahora, de camino a Tenerife recobramos el tiempo para escribir y seguimos con la rutina de leer que hemos intentado no perder. Aunque no hay color entre leer hoy aquí y ayer al atardecer en la Playa de las Canteras... ¿Volveremos a Gran Canaria? ¿Encontraremos barco en Tenerife? ¿...?
Buenas, buenas.. quien lo iba a decir... hace una semana que nos despedimos en el aeropuerto!! :)) Veo que la cosa no va mal... Ya estais haciendo camino. Camino que lo irán marcando las personas que os vayais encontrado. Quizás no recordeis exactamente algún trayecto (que seguro que tampoco) pero más difícil será que olvides a alguna de estas personas.
ResponderEliminar¡Mucha mierda, compañeros!
Desde el historico Saint Georges, Argel.
Un abrazo
Que buena aventura!!!!! me alegro de averlos conocido antes de empezar con el viaje, y espero encontrarlos en algun lugar donde ser parte de su aventura aunque sea por un tiempo, mucha suerte y sigue con el relato que se te da bien.
ResponderEliminarnunca abandonés camaleon!!!!!
les mando un abrazo jorge