¿Cómo reaccionarías si tu hijo te dijera que deja el trabajo y se va a dar la vuelta al mundo? ¿Y tu compañera de trabajo? ¿Y tu amiga? ¿Un vecino? Lo más probable es que encuentres la respuesta en los siguientes párrafos.
Es obvio que se trata de una noticia que no deja indiferente. No porque se absolutamente novedosa, sino porque, como nos dicen algunos, raramente se conoce a alguien cercano que lo ha hecho. Todo el mundo ha oído de algún caso, pero no suele ser tu primo directo. Esto en algunos casos desata una especie de orgullo familiar, un arrebato que se expresa algo así como: "¡Qué fuerte! ¡Mi primo se va a dar la vuelta al mundo! No alguien del que he oído hablar, ¡mi primo!" Ni que decir tiene que esto te crea un cierto sentido de la responsabilidad.
En el entorno más cercano puede ocurrir que lo reciban con sorpresa pero con la naturalidad de cualquier decisión, solo un poco más alterados que cuando anuncias en medio de una comida familiar que necesitas ir al baño. Pero también se puede desencadenar una secuencia que finaliza en la expresión "¿Os habéis vuelto locos?" Esta secuencia suele empezar con un silencio incómodo y una serie de cruces de miradas entre el aspirante a viajero y los "damnificados" y de estos entre sí. Continúa con una lista de preguntas digna de un interrogatorio en Guantánamo, pero con dos polis buenos. Como ya llevas el tema trabajado desde hace un tiempo, tienes respuesta para todas las cuestiones prácticas que te lanzan, lo que da paso a la siguiente fase, la de los porqués. Esta fase es complicada porque es difícil hacer entender que lo dejas todo y sales del país sin que te persiga una mafia moldava, una amenaza de desahucio o dos años de infructuosa búsqueda de trabajo. La falta de entendimiento en esta fase es la que desemboca en la única explicación posible, están locos.
Otra reacción típica se podría denominar de envidia sana. Es la de aquellos que sienten que les encantaría hacerlo pero no pueden dar el paso o no se deciden. Puede que muchos de ellos tengan el concepto idealizado más que una idea precisa, pero notas inmediatamente en su cara una expresión que muestra interés por lo que cuentas y un punto de complicidad. Lo curioso es que esta situación se puede dar con un completo desconocido, como el farmacéutico cuando te pregunta dónde vas a viajar mientras rebusca en los cajones la vacuna del cólera. Invita a la reflexión el hecho de que en este tipo de situaciones, casi siempre aparece la frase "yo, si pudiera, también lo haría".
Hay, sin embargo, otra envidia con peor salud, tocada de un puntito de desconfianza y de mala leche. Es la que reflejan aquellos que de sopetón te echan en cara lo rico que debes ser o te preguntan si te ha tocado la lotería. Es el caso menos frecuente, pero también el que menos preparado estás para afrontar. Como era de esperar, de los pocos casos en que ha ocurrido, la mayoría tenían bastante más dinero que nosotros.
En esencia, unos pocos piensan que el último gelocatil que tomaste estaba adulterado, otros querrían verse en tu pellejo y otros están deseando que empieces para seguirte. Porque hay gente que, en seguida, se acuerda de que tiene un familiar o un amigo en algún país lejano que seguro vas a visitar. Y están encantados de aportar ese granito de arena a tu aventura. Habrá que ver si los susodichos están igual de encantados de que les hayan nombrado...
Lo que está claro es que casi todo el mundo quiere saber de ti. Ya sea por curiosidad, por cariño o por entretenimiento. En definitiva, siempre tiene su gracia conocer a los protagonistas de una aventura. Y ese afán de saber dónde estás y cómo te va es lo que expresa esa frase que está entre el top de las respuestas: "escribiréis un blog, no?" Bueno, pues aquí estamos, escribiendo este blog, cogiendo ritmo para estar a tope cuando comience el viaje. Un viaje que no sabemos lo que va a durar y que ha de acabar devolviéndonos a casa o estableciéndonos en algún remoto lugar al que vendrán a buscarnos unos reporteros de nuestro país. Porque si hay una frase que nos han dicho en todos estos meses de compartir nuestros planes es "vosotros acabaréis saliendo en españoles en el mundo". Yo creo que pocos programas han calado tanto en el público de todas las edades como esos en los que unos felices expatriados nos enseñan el entorno en el que viven y las costumbres de sus vecinos.
Como para ser protagonista de esos programas hacen falta dos requisitos, establecerse de manera permanente y triunfar (aun están por ver las historias de todos los que salieron y fracasaron), de momento solo aspiramos a utilizar este blog para dar noticias de nuestra posición, nuestras peripecias y para pedir sugerencias, consejos, advertencias, contactos, ayuda... Y, en definitiva, seguir provocando reacciones.
por fin...... nempieza la vuelta al mundo......
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMucha suerte, y te seguiremos..
ResponderEliminarcomo dices, algo de "envidia" si que nos crea.
un saludo